ODONTOLOGÍA
Selladores de fosas y fisuras

Las superficies oclusales son áreas críticas de las piezas dentarias para la formación de caries. Más de los dos tercios de todas las caries en los niños se desarrollan en las caras oclusales. Debido a este motivo, se recomienda el uso de selladores como medida preventiva.

¿Qué son los selladores? Son capas de resinas plásticas que se pueden colocar sobre las superficies de los molares y pre-molares de manera sencilla, rápida e indolora. Sirven para proteger la pieza dentaria impidiendo el paso de las bacterias y por lo tanto reducen el riesgo de caries (desmineralización y destrucción dental). Esta capa hace que los dientes sean más impermeables a la acción de los ácidos en las fosas y fisuras.

Los selladores duran varios años, debiendo ser controlada su permanencia periódicamente por el odontólogo. La retención y protección dependen directamente de la penetración del mismo en los puntos y fisuras del esmalte. Si se pierde el sellado, puede re-aplicarse para prolongar la protección. Existen en el mercado selladores transparentes y otros con color; éstos últimos para facilitar la vigilancia de la retención de los mismos.

Se ha demostrado un 80% de efectividad en la reducción de caries en un año, y 70% en dos años.

Comenzaron a utilizarse hace muchísimo tiempo, pese a que aún hay personas que no los conocen. En 1923 la profilaxis se efectuaba, mediante la preparación mecánica de las fosas y fisuras, y su obturación con amalgama. Este método fue muy controvertido, por la pérdida de tejido dentario sano. En 1950, se analizaron otros procedimientos, los que no demostraron ser totalmente efectivos. A partir de 1960, cuando surge el descubrimiento de la técnica de grabado ácido, mediante el cual se consigue adherir mecánicamente resinas a la superficie del esmalte, los selladores se implementaron como medida preventiva. En los años 70, se demuestra una buena retención de los mismos y su efectividad.

Los primeros selladores utilizados eran resinas autopolimerizables, luego surgieron los fotopolimerizables, además de estudiarse otros materiales y nuevas técnicas. Existen también selladores curados con láser; de ionómero vítreo que liberan flúor; con y sin relleno, etc.

Algunos estudios, afirman también que caries incipientes selladas parecen no progresar, mostrando una reducción de la presencia de los micro-organismos.

Ni bien aparecen los primeros molares permanentes en la boca, éstos pueden sellarse.

El primer paso, es una profilaxis de las superficies dentarias: eliminación de la placa y detritus. Luego se aplica ácido fosfórico o cítrico sobre el esmalte, creando “microporos” en donde se remueven sales minerales. Si el esmalte no es sellado inmediatamente, la saliva deposita sales de fosfato de calcio sin provocar efectos secundarios. Si se aplica un sellador, éste penetra en los microporos generados por el ácido incrementándose la superficie de retención y aumentando su anclaje. Es importante que las superficies dentarias estén secas para una mayor protección, retención y para evitar la contaminación.

Es mucho más eficiente para la salud de nuestros hijos, emplear selladores que tener que curar las caries. Reducen la necesidad de tratamientos odontológicos más complejos, ahorrando además tiempo y dinero. De todas formas, más allá del costo, lo fundamental es tener una boca sana.